España lleva más de tres décadas siendo el país con mayor actividad de donación de órganos del mundo. Cada año, miles de personas reciben un trasplante que les permite seguir viviendo o recuperar una calidad de vida que habían perdido por enfermedad. Detrás de esas cifras hay algo muy sencillo: la decisión de personas que, en vida, habían expresado su deseo de ser donantes de órganos.
Los datos más recientes publicados por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) reflejan hasta qué punto la donación forma parte de la sociedad española. En 2025 se realizaron más de 6.300 trasplantes de órganos en España, gracias a la generosidad de más de 2.500 donantes fallecidos y varios cientos de donantes vivos. Estas cifras sitúan a nuestro país en torno a 50 donantes por millón de habitantes, muy por encima de la media europea, que suele situarse cerca de la mitad.
Cada uno de esos trasplantes tiene detrás una historia muy concreta. Pacientes que llevaban años en diálisis esperando un trasplante de riñón, personas con enfermedades cardíacas graves que necesitan un trasplante de corazón o enfermos hepáticos que dependen de un trasplante de hígado para seguir viviendo. En muchos casos, una sola donación puede salvar o mejorar la vida de varias personas que están en lista de espera.
Este liderazgo en donación aparece con frecuencia en los medios de comunicación. Informativos de RTVE, artículos de El País o reportajes de ABC suelen recordar cada año que el llamado modelo español de trasplantes se ha convertido en una referencia internacional por su eficacia y por la implicación de la sociedad.
Aun así, cuando muchas personas se plantean esta posibilidad, aparece una duda muy concreta: qué hay que hacer exactamente para ser donante de órganos en España. No todo el mundo sabe si hay que inscribirse en algún registro, si existe un carnet oficial o si basta con expresar ese deseo a la familia. Hoy vamos a despejar todas esas dudas. En las siguientes líneas vamos a explicar cómo hacerse donante de órganos en España, qué opciones existen para expresar esa voluntad y qué papel tiene la familia cuando llega el momento de tomar la decisión.
Cuando una persona decide ser donante de órganos, está dejando claro que, llegado el momento, quiere que algunos de sus órganos puedan utilizarse para ayudar a otras personas que los necesitan para seguir viviendo.
No se trata de una decisión médica ni administrativa complicada. En realidad es una voluntad personal: expresar que, tras el fallecimiento (o en determinados casos en vida), tus órganos puedan destinarse a un trasplante si las circunstancias lo permiten.
En un proceso de donación de órganos pueden utilizarse varios órganos fundamentales del cuerpo humano. Los más habituales son:
Dependiendo de cada situación, también pueden donarse tejidos como las córneas, la piel o el tejido óseo, que se utilizan en distintos tratamientos médicos.
En muchos casos, una sola donación permite ayudar a varios pacientes diferentes que están esperando un trasplante.
Existen dos situaciones en las que puede producirse una donación de órganos.
La más conocida es la donación tras el fallecimiento. Ocurre cuando una persona muere en el hospital y se confirma que sus órganos pueden ser trasplantados. En ese momento se consulta a la familia para confirmar la voluntad de donar.
También existe la donación en vida, aunque es menos frecuente. En estos casos una persona sana decide donar un órgano o parte de él a otra persona que lo necesita. El ejemplo más habitual es la donación de un riñón, ya que una persona puede vivir perfectamente con uno solo. También puede donarse una parte del hígado, que tiene capacidad de regenerarse.
La legislación española parte de un principio conocido como consentimiento presunto. Esto significa que, en teoría, cualquier persona podría ser donante si no ha manifestado en vida su oposición. Sin embargo, en la práctica el proceso no funciona de forma automática. Cuando existe la posibilidad de una donación, los profesionales sanitarios siempre consultan a la familia para confirmar cuál era la voluntad del fallecido.
Por ese motivo, si quieres ser donante de órganos en España, lo más importante no es inscribirte en un registro concreto, sino dejar clara tu decisión de varias maneras para que pueda respetarse llegado el momento.
Puede parecer algo muy obvio, pero es el paso más importante de todos.
Cuando una persona fallece y existe la posibilidad de donación, el equipo de coordinación de trasplantes del hospital pregunta a los familiares si el fallecido había expresado su deseo de donar. Si la familia conoce esa decisión, normalmente la confirma sin dudas.
En cambio, cuando nunca se ha hablado del tema, muchas familias se encuentran teniendo que decidir en un momento muy difícil. Por eso la Organización Nacional de Trasplantes insiste siempre en el mismo consejo: si quieres ser donante, coméntalo con tus familiares más cercanos.
Una de las formas más sencillas de expresar tu voluntad es pedir la tarjeta de donante de órganos. Esta tarjeta indica que deseas donar tus órganos tras el fallecimiento. Muchas personas la llevan en la cartera junto al DNI.
Puedes solicitarla de varias maneras:
En muchos casos puedes rellenar un formulario online y recibir la tarjeta por correo. También existen versiones digitales para el móvil o tarjetas que puedes imprimir directamente desde algunas webs de asociaciones.
Si quieres que tu decisión quede reflejada oficialmente, puedes hacerlo mediante el documento de voluntades anticipadas (también llamado instrucciones previas).
En este documento puedes dejar por escrito varias decisiones relacionadas con el final de la vida, entre ellas la donación de órganos y tejidos.
Para registrarlo puedes hacerlo en:
Cada comunidad autónoma tiene su propio sistema. Por ejemplo, en Castilla-La Mancha puedes informarte aquí: https://sanidad.castillalamancha.es/ciudadanos/voluntades-anticipadas/preguntas-frecuentes/declaracion-de-voluntades-anticipadas
Una vez registrado, el documento queda guardado en el Registro Nacional de Instrucciones Previas, que los médicos pueden consultar en cualquier hospital de España.
En España no existe un perfil único de donante. Realmente, casi cualquier persona podría llegar a ser donante, porque cada caso se analiza de forma individual cuando llega el momento. Lo que realmente determina si la donación es posible no es tanto la edad o el historial médico general, sino el estado de los órganos en el momento del fallecimiento.
Esta es una de las preguntas más frecuentes. La respuesta es sencilla: no hay una edad máxima establecida.
En España se han realizado donaciones de personas muy mayores. Hay casos donde los donantes han superado los 80 o incluso los 90 años. Esto ocurre porque los equipos médicos no se guían únicamente por la edad, sino por el estado real de cada órgano.
Por ejemplo, una persona mayor puede tener riñones o hígado en buen estado, aunque padezca otras enfermedades propias de la edad. Si esos órganos funcionan correctamente, podrían utilizarse para un trasplante.
Este enfoque ha permitido aumentar mucho el número de donaciones en España en los últimos años. De hecho, una parte importante de los donantes actuales corresponde a personas de más de 60 o 70 años.
Otro error muy común es pensar que tener una enfermedad crónica impide automáticamente donar órganos. En muchos casos no es así.
Personas con problemas relativamente habituales como hipertensión, diabetes, colesterol alto o algunas enfermedades cardiacas controladas, han podido ser donantes en determinadas circunstancias. Lo importante es comprobar si esas enfermedades han afectado directamente a los órganos que podrían trasplantarse. Por ejemplo, alguien con diabetes puede no poder donar un riñón, pero sí otros órganos o tejidos.
Hay situaciones en las que la donación suele descartarse por motivos de seguridad. Entre ellas se encuentran algunos casos de:
En cualquier caso, la decisión final siempre la toma el equipo médico especializado en coordinación de trasplantes, que revisa la historia clínica y realiza diferentes pruebas antes de autorizar la donación.
La mayoría de las donaciones de órganos en España se producen en hospitales. Esto ocurre porque los órganos deben mantenerse en buenas condiciones hasta el momento del trasplante, algo que solo puede controlarse en un entorno sanitario.
Las situaciones más habituales son dos:
Este tipo de donación ha crecido mucho en España durante los últimos años y hoy representa una parte importante de los trasplantes realizados.
Antes de que se realice una donación de órganos, los profesionales sanitarios siguen varios pasos.
Primero evalúan si el fallecimiento se ha producido en condiciones que permitan conservar los órganos. Después revisan el historial médico del posible donante y realizan pruebas para comprobar que los órganos son aptos para un trasplante. Solo cuando todo esto se confirma, el equipo de coordinación habla con la familia para conocer cuál era la voluntad del fallecido.
Si la persona había expresado en vida que quería donar sus órganos, lo habitual es que la familia confirme esa decisión y el proceso continúe.
En resumen, la donación de órganos en España es una decisión profundamente solidaria que puede cambiar la vida de muchas personas. Cada año miles de pacientes reciben un trasplante gracias a quienes, en algún momento de su vida, dejaron claro su deseo de donar. Por eso, si tienes claro que quieres ser donante de órganos, lo más útil suele ser informarte bien, comunicarlo a tus familiares y, si lo deseas, dejar constancia mediante una tarjeta de donante o en tus voluntades anticipadas. Esa decisión previa ayuda a que tu voluntad se respete cuando llegue el momento.
También conviene aclarar un mito bastante extendido. Algunas personas creen que si eres donante de órganos te pagan el entierro o el servicio funerario, pero en España no existe ninguna compensación económica por donar. La legislación establece que la donación debe ser altruista y gratuita, y los gastos del funeral continúan siendo responsabilidad de la familia como en cualquier otro fallecimiento. Si quieres conocer con más detalle este tema, puedes leer el artículo completo donde lo explicamos paso a paso.
En cualquier caso, cuando llega el momento de organizar un funeral o gestionar la documentación tras un fallecimiento, es normal que surjan muchas dudas. En Funeraria La Dolorosa acompañamos a las familias durante todo el proceso y nos encargamos de los trámites funerarios necesarios en Albacete, para que puedan centrarse en despedirse de su ser querido con tranquilidad.
Hablar con tiempo sobre temas como la donación, el funeral o los trámites posteriores no siempre resulta fácil, pero conocer cómo funciona todo ayuda a tomar decisiones con más serenidad cuando llega el momento.
Especialista en organización de servicios funerarios
Profesional con más de 30 años de experiencia en la coordinación y logística de servicios funerarios. Su trabajo garantiza que cada ceremonia y servicio se lleve a cabo con la máxima eficiencia y atención al detalle, brindando a las familias un ambiente de serenidad, confianza y apoyo. Javier se destaca por su compromiso con la excelencia y su capacidad para adaptar los servicios a las necesidades particulares de cada cliente.
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